22 de noviembre de 2023
Carta a mis Amigas
Querida Amiga,
Estos días ando en Jaen por el bautizo de mi sobrino y ahijado y, aunque tan solo es seis meses mayor que mi peque Alonso, ya se divierten entretenidos el uno junto al otro.
Es verdad que todavía no juegan propiamente dicho, pero verlos pasar el rato entre juguetes me ha hecho replantarme la decisión de llevarle o no a la guardería a partir de enero.
Verás, últimamente mi algoritmo de Instagram me muestra a distintas mamás que han decidido no llevar a sus hijos a la guarderia por distintas razones, entre las cuáles está que el instinto, dicen, les pide que se queden cerca de sus retoños.
Yo entiendo perfectamente el sentimiento porque lo último que quiero es dejar a mi bebé con una persona completamente desconocida y sin saber cómo sabrá esta manejar la libertad que yo le doy a Alonso.
La cuestión es que mi bebé no llora cuando se cae, a no ser que realmente se haga mucho pero que mucho daño. Además, de momento, no tiene miedos adquiridos porque ya me preocupo yo de no pasarle mis limitaciones. Pero nos cuesta encontrar niños de su edad en los parques, principalemente debido al frío que hace ya en la zona en la que vivimos, por lo que el pobre prácticamente no tiene compañeros de juego.
De ahí el que la idea de llevarle a la guardería coja fuerza.
Sin embargo, ¿y si al llevarle le ponen limitaciones y pierde facultades? ¿Y si las profes le gritan innecesariamente o le tratan mal? Porque no a todo el mundo le gusta cuidar niños, por mucho que trabajen con ellos a diario.
Para mí lo ideal sería apuntarle a playdates, en donde todas las mamás se juntan con todos sus bebés para que se entretengan, pero algo así no existe en la cultura española y en mi zona no hay mamás extranjeras que lo organicen, así que no es una opción.
Volviendo al hilo de las guarderías, el pasado verano, durante unas vacaciones familiares, mi hermano mayor, que es profe Montessori en Australia, me dio los siguientes consejos a la hora de decidirnos por un sitio a donde llevar a Alonso.
El primer consejo fue que como padres estemos muy pendientes de con quien pasan tiempo nuestros hijos y, dado que en una guardería Alonso pasaría unas 4 horas al día, lo ideal es tener un papel activo en la elección de una u otra.
El segundo consejo fue que, más allá de si una guardería nos da mejor o peor sensación, debemos tener en cuenta quién es la profe a cargo del aula de los niños de su edad, ya que esa será la persona de referencia de Alonso una vez ingrese en dicha guardería.
Así que, siguiendo sus consejos, la semana pasada estuve visitando distintas opciones en los pueblos de la zona en que vivimos.
Después de descartar las opciones municipales, en las que, por cómo funciona el sistema educativo público español, las personas que trabajan allí no pueden ser despedidas y, por tanto, son más proclives a caer en el error de desatender a los más peques, me quedaron dos guarderías.
En una de ellas una profesora prejubilada y revenida me puso la decisión fácil. Mi bebe no quedará nunca a su cargo.
Sin embargo, la otra opción me gustó mucho: las profesores tienen buen energía, se las ve contentas con su trabajo y los niños parece que se lo pasan bien.
Aparentemente, mi otra única opción es hacer caso de las mamás de Instagram que cuidan 24 horas al día de sus hijos y obviar la guardería.
Pero bueno, el caso es que estos días en los que Alonso está jugando con su primito en Jaen los está disfrutando mucho así que la guardería coge fuerza.
Ahora tendría que conseguir que le acepten a partir de enero.
Y, entretanto, yo me dedico a pensar qué hacer para ganarme la vida.
Porque podrás pensar que mi canal de YouTube me da para vivir, mas no es así.
O podrías pensar que mi curso para convertirse en Nanny, Zero To Nanny, lo compran las suficientes niñeras como para darme un sueldo mensual, mas tampoco es el caso.
Es verdad que las personas que lo cursan quedan encantadas con toda la información que comparto, pero el problema reside en que no hay tanta gente hispana interesada en convertirse en Nanny.
En cualquier caso, mi intención siempre ha sido ayudar a quien quisiera reciclarse en dicha profesión así que, de momento, seguirá disponible para esas personas.
Por otro lado, no sé si en algún momento he compartido en mi canal de YouTube que tengo una web de afiliación.
Si no sabes lo que es, una web de afiliación viene a ser una página en la que hablo de distintos productos y, cuando las personas los compran, a mí me generan una comisión.
El caso es que entre todo sigue sin darme lo suficiente para vivir.
Hace un par de años me leí un libro sobre los biorritmos que me pareció muy interesante.
El resumen es que, de forma natural, todos tenemos unos ritmos energéticos cíclicos que suben y bajan, y todos podemos averiguar cuándo estamos subiendo a la cresta de la ola y cuándo estamos deslizándonos a las profundidades marinas.
Si quieres utilizar estos ciclos a tu favor, cuando sabes que vas a tener un pico de energía, quieres ponerte a tope a hacer cosas productivas para aprovecharlo. De la misma forma, quieres haber terminado todas las tareas importantes para cuando sabes que tu energía va a empezar a decaer. De lo contrario, corres el peligro de desengancharte de todos los proyectos que estés haciendo.
Y ahí estoy yo ahora mismo. Siento falta de inspiración y motivación.
No sé sobre qué hablar en YouTube, no entiendo bien en qué momento me comprometí a escribir esta Carta y me muerdo las uñas de pensar en ese sueldo por el que trabajo cada día en mis proyectos online y que no termina de llegar.
Ya lo dicen… Cuando uno desperdiga el foco de su atención, aumenta sus posibilidades de perderse en el camino y abandonar.
Quizás si Alonso empieza a la guarderia en enero podré con todo, pero ahora mismo me siento sobrecogida por lo que me he comprometido a hacer.
Así que en eso ocupo mi mente estos días, en decidir si llevar o no a la guardería a Alonso y en qué priorizar el tiempo que consigo sacar durante los ratos en que está dormido.
Como véis, entre pensar y hacer, hacer y pensar, no me da tiempo a aburrirme.
Sin más, me despido hasta dentro de dos semanas.
Un abrazo muy fuerte,
Noelia 🙂

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