
Vamos a analizar la pedagogía Walford, una metodología que pone el enfoque en el niño y en aprender a observar qué necesita en cada momento, no solo en el aula, sino también en casa.
Y es que lo más especial de este método para los padres es que, junto al tutor, trabajan al unísono para observar los dones del niño, sus potencialidades y posibles bloqueos ayudándolo, juntos, a desarrollar su individualidad y autenticidad.
¿Qué es la pedagogía Waldorf?
También llamada pedagogía Steiner, fue creada por el pedagogo austriaco Rudolf Steiner en 1919, siguiendo la antroposofía y buscando el desarrollo de los niños en un ambiente libre y cooperativo y con el trabajo de las distintas artes como base fundamental.
Según la etapa del desarrollo en la que se encuentren, los alumnos aprenden los distintos conceptos teóricos que rigen la vida a través del arte (manualidades, baile, música, trabajo artesanal y manipulativo, etc.), el juego libre y la narración de alegorías por parte de sus tutores. Además, los niños son autónomos en su proceso educativo porque desde el principio se fomenta un interés genuino por el aprendizaje a través de la libre instrucción de los alumnos, quienes se dejan llevar por sus intereses particulares.
Además, los maestros guían a los niños de forma que se fomenta la cooperación entre estudiantes, consiguiendo eliminar así la competitividad. Todos los intereses son adecuados y todos los niños aportan distintas fortalezas al grupo.

Aunque Steiner creó esta pedagogía para educar a los hijos de los trabajadores de la fábrica de tabacos Waldorf, en Alemania, en las últimas décadas se ha instaurado, junto al método Montessori y al Homeschooling, como modelo predilecto de las mentes más admiradas del mundo por centrarse todas ellas en desarrollar las potenciales de cada niño.
¿Qué objetivo persigue el modelo Waldorf?
El objetivo fundamental de este método educativo es conducir a los niños hacia su desarrollo integral de forma que se conviertan en adultos equilibrados y seguros de sí mismos y sus fortalezas.
El aprendizaje en el aula se enriquece artísticamente mediante una metodología integral, donde se fomenta activamente una voluntad sana y se prepara óptimamente a los estudiantes para su vida profesional. De esta manera, los alumnos salen del aula con un genuino interés por aprender, desarrollando su pensamiento crítico y creativo y fortaleciendo su responsabilidad personal y autonomía.
«Nuestro mayor esfuerzo debe orientarse a desarrollar seres humanos libres, capaces de dar un propósito y una dirección a sus vidas. La necesidad de usar la imaginación, el sentido de la verdad y el sentimiento de responsabilidad: esas tres fuerzas son la esencia de la educación.»
Y es que los maestros Waldorf observan a cada niño de forma independiente para dejarlos explorar y explotar todas sus potencialidades tanto a nivel afectivo-social, psicomotor e intelectual, todo ello a través del estudio del Ser Humano y la psicología del desarrollo según Steiner.
¿En qué consiste Waldorf? ¿Cómo se divide y cómo funciona?
El papel del profesor
En la pedagogía Waldorf, el profesor-tutor tiene un papel muy importante en la evolución de los niños a los que tutoriza y es que se mantiene el mismo durante el septenio completo. Así, mediante la observación continuada en el tiempo, es capaz de conocer en profundidad a todos sus alumnos, convirtiéndose en mentor y consiguiendo guiarlos mucho mejor.
Además, se comunica de forma continuada con los padres de cada estudiante. Y es que en Waldorf los progenitores están implicados al 100% en la educación de sus hijos. Así, casa y escuela se compenetran de forma simbiótica en la evolución de cada estudiante.
Por otro lado, para ser capaz de comprender al alumno en profundidad, el profesor debe cumplir con los siguientes cometidos:
- Observar al niño desde la curiosidad y el amor por su inocencia.
- Trabajo interno y en continuo desarrollo personal para adaptarse, desde el aprendizaje propio, a las necesidades de cada niño, porque es su modelo a imitar.
- Ayudar a sus alumnos a desarrollar todas sus potenciales y guiarlos en sus dificultades, siempre en simbiosis con los padres.
- Observar bajo qué método de aprendizaje asimilan mejor los conocimientos sus estudiantes.
Durante cada etapa, que veremos a continuación, y según la materia que se esté trabajando, el maestro-tutor se centra en distintas hipótesis, siendo el alumno libre de asimilarlo cuando esté preparado. Cuando considera que los alumnos están preparados, va introduciendo los distintos conocimientos que precisen en cada una de las materias a trabajar. Para facilitar esta tarea, el tutor explica las hipótesis desde distintos puntos de vista, para llegar a todos los estudiantes.
«Debes ser para los niños el representante de lo bueno, de lo verdadero y de lo bello. Los niños deben sentirse atraídos por la verdad, la bondad y la belleza simplemente porque los niños se sienten atraídos por ti.”

Las 3 etapas de la pedagogía Waldorf
Steiner creía que para conseguir el desarrollo sano del niño es necesario cultivar la Bondad, la Belleza y la Verdad. Y, aunque consideraba que se debe exponer al niño a todas estas cualidades durante todo su desarrollo, estimó que había una etapa más adecuada para trabajar cada una de ellas.
Siguiendo esta idea, dividió su metodología en tres septenios, es decir, tres etapas de siete años cada una.
Así, los primeros siete años se centran en la Bondad porque el niño aún no es capaz de comprender que existe la idea del Mal.
Durante la segunda etapa, la de la Belleza, el maestro rodea al niño de todo lo bello que la vida tiene que ofrecernos.
La tercera es la de la Verdad, porque es el momento en el que el adolescente comienza a cuestionar la autoridad y adquiere un sentido de la justicia.
También es interesante mencionar que, según Steiner, estos tres ideales nutren el espíritu del niño haciéndolo sentir parte del mundo en el que vive y siendo además el antídoto perfecto contra el miedo, el odio y la duda, contracualidades que pueden minar la confianza y el sentido de seguridad del niño, así como la conexión con su ‘Yo’ interno.
Algunas de las materias que se trabajan según la etapa son: Mates, Ciencias, Literatura, Historia, Artes y Manualidades, Euritmia (baile interpretativo para trabajar la conciencia espacial y la energía del movimiento), Música, Idiomas, Drama, Jardinería…
La etapa infantil, de 0 a 6 años
Considerada como la etapa de oro, este septenio está centrado en la Bondad y abarca el tiempo en el que el bebé o infante aún está en formación y es dependiente de su madre. Por ello, se busca ofrecer al niño un ambiente afectuoso que ofrezca calidez y seguridad para su desarrollo sano, siempre a través del arte y el juego libre, como veremos a continuación.
Las aulas
En las escuelas Waldorf o Steiner, las aulas están están organizadas en grupos donde conviven niños de distintas edades. Durante el jardín de infancia, los niños de 3 a 6 años aprenden a relacionarse ayudándose mutuamente y desarrollando así de forma natural sus habilidades sociales y de cooperación.

Además, el ambiente Waldorf se concibe como una prolongación de la unidad familiar, por lo que el aula es un reflejo de ello. El objetivo es crear un ambiente cálido y hogareño, lleno de afecto y cuidado, alegre y sano, tranquilo y respetuoso. Un ejemplo de ello es que los zapatos se dejan fuera del aula y se utilizan zapatillas de estar por casa.
Es un ambiente en que, además, se cultiva el asombro y el interés por el mundo.
En el día a día de esta etapa, el niño aprende y explora a través del juego libre, el trabajo artístico, las rondas (canciones, juegos e historias) y las tareas prácticas (jardinería, cocina, cuidar la casa, hacer el pan, trabajos manuales de tejer, limar madera, etc). Además, todo sigue un ritmo y estructura equilibrados desde que el niño llega por la mañana hasta que se marcha.
“Para educar al niño completo, se debe alcanzar su corazón y su voluntad, así como la mente.”
El juego libre y la libertad
En Waldorf se da por sentado que el niño tiene necesidad de movimiento así que, si algo se puede afirmar, es que la esencia del jardín de infancia Waldorf es el juego libre, al aire libre y sin supervisión adulta. La pedagogía Waldorf considera que el juego es la actividad más importante para lograr el aprendizaje porque estimula, no solo el desarrollo motriz y cognitivo, sino también la creatividad, el juego simbólico, y las relaciones personales.
Y seguramente por ello, en las escuelas Waldorf reina una actitud de alegría, admiración y respeto. Sin duda una de las claves es la libertad que se da a los niños para que sueñen despiertos, se relajen y exploren lo que significa ser niño.
Ambiente no académico
En esta etapa el ambiente no es académico, y es que no se aprenden ni los números, ni las mates, ni el alfabeto ni a leer. Por el contrario, se fomenta el desarrollo de la imaginación a través del juego y de la narración de alegorías, fantasías y leyendas que expliquen los distintos fenómenos de la vida.
Los niños aprenden mediante la imitación voluntariosa de actividades prácticas, por lo que el docente en esta etapa no explica nada si no que se dedica a realizar él mismo diversas actividades, despertando en el niño el deseo de copiar esas actividades, trabajando así su voluntad.
En esta etapa de la pedagogía Waldorf están muy presentes las actividades artísticas y artesanales puesto que a través de ellas los niños aprenden a trabajar, a observar, atención, paciencia, escucha, percepción, silencio, sentido musical y del ritmo, etc.
Algunos ejemplos de las actividades que se realizan durante esta etapa son el dibujo y modelado con ceras, la pintura con acuarela, la música pentatónica, las canciones y corros o la euritmia.
Los juguetes
Otro detalle a tener en cuenta es que en Waldorf todos los juguetes cumplen con dos características primordiales.
La primera es que los jugetes han de ser bellos. La segunda, que deben de ser de fin abierto (open-ended), es decir, que no estén creados con una finalidad concreta ni sirvan para una única cosa, sino que sea el niño quien, a través de su imaginación, decida qué es lo que quiere que el juguete sea para él en cada momento.

Por supuesto, siguiendo estas características, los juegos electrónicos con luces y voces no están aceptados en esta pedagogía porque distraen la atención y se interponen en el desarrollo de la imaginación y la concentración.
«Se deberían tener pocos juguetes pero buenos. Un juguete bueno es aquel que sin ser nada concreto puede ser todo”
«Que el niño decida a qué quiere jugar, no que el juguete le diga cómo tiene que jugar»
«El tipo de educación más eficaz es que un niño juegue entre cosas encantadoras»
La educación primaria, de 6 a 13 años
Como ya he mencionado, hacia los 6 o 7 años, con el cambio de los dientes a los de adulto, el niño está más preparado para separarse de la madre y empieza a buscar su independencia.
«Aprendemos 10% de lo leemos, 20% de lo que oímos, 30% de lo que vemos y 80% de lo que experimentamos.»
Se sabe que los niños como mejor adquieren nuevos conocimientos es a través de la búsqueda e investigación práctica, así que en esta etapa llega el momento de aprender a leer, a escribir y a calcular. En Waldorf se considera que no es necesario aprender antes porque el niño, ni está realmente preparado, ni es realmente necesario.
Además, a la hora de enseñar las distintas materias a los alumnos, se tiene en cuenta la Teoría de las Inteligencias Múltiples de Howard Gardner, así que los niños aprendan matemáticas asociándo los números a colores, porque todas las inteligencias se adaptan a este método. Por supuesto, las artes siguen teniendo un papel my revelante y se saca partido de ellas según la facilidad del niño para explicar las distintas materias.
Por otro lado, una característica fundamental de Waldorf es que no se usan libros de texto.
Y, ¿por qué?
Porque se deja a cada niño que cree el suyo propio utilizando tanto sus habilidades artísticas como su imaginación, lo que les ayuda, no solo a retener los conocimientos mucho mejor, sino también a desarrollar su inteligencia.
¿Y cómo funciona en la práctica?
Reservando las dos primeras horas del día, cuando las mentes de los niños están más frescas, a las materias más intelectuales y que requieren mayor capacidad de comprensión, pensamiento y abstracción. Después de este bloque de dos horas, el alumno dedica un tiempo a crear sus propios apuntes de lo que el profesor ha explicado, con lo que consiguen integran los conocimientos de forma que perduren en su memoria.
Además, en Waldorf se imparten las distintas materias por periodos de inmersión de unas tres o cuatro semanas, es decir, que cuando la clase esté trabajando las matemáticas, lo hará sin interrupción, digamos, durante 21 días.
Una vez la materia esté concluida y todos los niños hayan asimilado los conocimientos, el profesor pasa a trabajar otra asignatura.
En cuanto al resto del día, se dedica a trabajos artísticos que requieren menor grado de concentración como la narración de cuentos, las artes visuales, el drama, la euritmia, la música vocal e instrumental y las manulidades.

La educación secundaria, de 13 a 16 años
En esta etapa en la que emerge el ego independiente, los adolescentes comienzan a cuestionar la autoridad y adquieren un sentido de la justicia.
Por eso, Waldorf se enfoca en proporcionar las bases para que sus alumnos puedan usar su propio pensamiento crítico y juicio para llegar a la Verdad objetiva y convertirse en personas libres y moralmente responsables. El fin es que sean capaces de salir a la calle como seres libres, independientes y con la creatividad propia de un solucionador de problemas.
Con tal finalidad, en el aula se les pide que comprendan material abstracto y se espera de ellos que usen su pensamiento analítico y crítico para formas sus propias conclusiones, con fundamento y madurez. Además, se trabaja bajo distintas dinámicas, tanto de forma individual como por grupos, incluyendo la capacidad de debate, en una etapa en la que las materias pasan a estar impartidas por profesores especialistas en las mismas.
Por último, se hace hincapié en trabajar el apoyo mútuo, su confianza, su responsabilidad personal y social y su sentimiento de compromiso con el mundo.
El calendario Waldorf
1. Estructura la jornada escolar según el ritmo natural del día
La jornada escolar en las escuelas Waldorf está diseñada para seguir el ritmo natural del día, que oscila entre períodos de captación y vivencia, y momentos de realización y creación. Este enfoque se basa en el concepto de una «gran respiración», donde se alternan actividades de expansión y concentración para facilitar un desarrollo armonioso en los niños.
2. Organiza las actividades semanales de manera rítmica
Cada día de la semana se dedica a una actividad diferente, como acuarela, dibujo, modelado o panadería. Esta regularidad ayuda a los niños a orientarse en el tiempo y les brinda seguridad y confianza en su entorno escolar.
3. Desarrolla un tema mensualmente
Mensualmente, la jornada escolar se centra en un tema específico que se explora a través de actividades como juegos, canciones, poemas y cuentos, adaptados a la época del año. Esta práctica fomenta la conexión de los niños con el ciclo de las estaciones y les permite profundizar en diversos aspectos del conocimiento de manera creativa y significativa.
4. Marca el ritmo anual con las Fiestas del Año
Las celebraciones de las Fiestas del Año marcan el ritmo anual en las escuelas Waldorf. Estas festividades están diseñadas para sumergir a los niños en los acontecimientos y características más destacadas de cada estación, proporcionándoles una experiencia práctica y emocionalmente enriquecedora de la conexión entre el ser humano y la naturaleza a lo largo del año.
Una mirada crítica de la pedagogía Waldorf
Los mitos sobre la pedagogía Waldorf explicados
1. Waldorf es anti-lectura, anti-libros
Contrario a este mito, la pedagogía Waldorf no es anti-lectura ni anti-libros. Aunque es cierto que en las primeras etapas del desarrollo del niño se enfatiza más en el aprendizaje a través de la experiencia práctica y el juego, a medida que los estudiantes avanzan en su educación, se introduce gradualmente la lectura y se fomenta el amor por los libros. La literatura es valorada como una herramienta fundamental para el desarrollo del pensamiento crítico, la imaginación y la comprensión del mundo.
2. Acercamiento místico del conocimiento
Aunque la pedagogía Waldorf valora la conexión entre el individuo y el cosmos, no se basa en un acercamiento místico del conocimiento. En lugar de eso, se centra en desarrollar una comprensión profunda y holística del mundo que rodea al estudiante, integrando tanto aspectos científicos como humanistas en su educación. Se promueve la exploración de temas como la historia, la geografía, las ciencias naturales y las matemáticas de manera creativa y significativa.

3. Promoción de las pseudociencias y del pensamiento mágico
A pesar de las críticas que sugieren lo contrario, la pedagogía Waldorf no promueve las pseudociencias ni el pensamiento mágico. Si bien se valora la imaginación y la creatividad, estos aspectos se integran en un marco educativo riguroso que respeta los principios científicos y fomenta el pensamiento crítico. Los estudiantes son alentados a explorar y cuestionar el mundo que les rodea, utilizando métodos basados en la observación, el razonamiento lógico y la experimentación.
4. Reticencia a la vacunación
Existe un mito persistente que sugiere que las escuelas Waldorf son reticentes a la vacunación. Sin embargo, esto no es una característica inherente de la pedagogía Waldorf en sí misma. Si bien algunas personas asociadas con la comunidad Waldorf pueden tener puntos de vista diversos sobre la vacunación, las políticas específicas varían según la región y la institución en particular. En general, las escuelas Waldorf suelen seguir las regulaciones y recomendaciones de salud pública en lo que respecta a la vacunación.
Las ventajas de la pedagogía Waldorf
1. Desarrollo integral del estudiante
La pedagogía Waldorf reconoce que cada estudiante tiene un momento único de desarrollo y potencialidades individuales. Por lo tanto, se adapta para potenciar el aprendizaje más adecuado para cada uno, abarcando todas las dimensiones del conocimiento, incluyendo aspectos intelectuales, emocionales, sociales y físicos.
2. Evaluación centrada en el crecimiento y las fortalezas
En lugar de depender exclusivamente de exámenes estandarizados, la evaluación en las escuelas Waldorf se centra en identificar y potenciar los intereses y fortalezas individuales de los estudiantes en cada área de conocimiento. Se valora el progreso y el crecimiento personal en lugar de simplemente la memorización de hechos y cifras.
3. Preparación para la vida cotidiana
Los estudiantes que han sido educados según los principios de la pedagogía Waldorf suelen destacarse por su capacidad para relacionarse de manera genuina y saludable con los demás. Al pasar a la educación secundaria convencional, los profesores a menudo notan la diferencia, expresando admiración por la habilidad del estudiante para hacer preguntas, entablar conversaciones significativas y demostrar una personalidad auténtica y equilibrada. Este enfoque en el desarrollo integral del individuo no solo prepara a los estudiantes para el éxito académico, sino también para una vida plena y satisfactoria fuera del ámbito educativo.
Waldorf vs Sistema Tradicional – Las diferencias
Waldorf en España
La pedagogía Waldorf está homologada en España por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte.
Conocido hoy como Escuela Libre Micael, el primer jardín de infancia Waldorf se fundó en Madrid, en 1979.
Tras el informe de la Comisión Internacional para educación de 1995, la UNESCO propuso el sistema Waldorf como modelo educativo para el siglo XXI, por haber demostrado durante 80 años su adaptación a cualquier entorno, cultura y religión, así como por sus enormes beneficios.
El currículo Waldorf abarca todos los contenidos obligatorios del sistema educativo oficial, completando los contenidos teóricos con el arte y las actividades prácticas.
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